Estoy tirado en el sillón, esperando el embarque para Roma. Es increíble. Me parece que llegué hace un momento. Pero ya pasó una semana. Estoy mal. Tengo resaca, sí. Pero no es eso. No quiero volver a Roma. No quiero volver a la oficina. Pero sobre todo me duele dejar La Habana. Porque no existe una ciudad así. Ni siquiera algo que se le parezca. La Habana es única. En La Habana el tiempo se paró a los años 80. En La Habana vi los carros más lindos del mundo. En La Habana hay música en cada esquina de la ciudad. En La Habana tomé más ron que agua. En La Habana no vi la playa porque viví de noche. En La Habana se baila veinticuatro/siete. En La Habana los pisos son hermosos. En La Habana los pisos se caen a pedazos. En La Habana no vi ningún vagabundo. En La Habana vi colas de tres horas para comprar el pan. En La Habana muchos cubanos alquilan su casa a los turistas para llegar a fin de mes. En La Habana están los pesos para los cubanos y los cucs para los extranjeros. En La Habana vi muchos pobres. En La Habana vi muchos pobres bailar más felices que cualquier millonario. En La Habana es suficiente una canción o una copa de Havana Club. En La Habana casi no hay internet. En La Habana muchos no tienen celular. En La Habana las citas son en la plaza a tal hora, si llegas bien si no ciao. En La Habana se vive más intensamente. En La Habana te enganchas fácil. En La Habana nunca sabés si te quiere a vos, a tu plata o a tu pasaporte. En La Habana a veces podés sentir la brisa del mar. En La Habana a veces podés oler las cloacas que no funcionan. En La Habana el agua escasea. En La Habana el malecón todavía te enamora. En La Habana no se encuentran los productos básicos por un embargo vergonzoso que aprieta la isla desde hace sesenta años. En La Habana los viejos recuerdan con gratitud y admiración los que lo liberaron de los gringos. En La Habana los jóvenes envidian a sus coetáneos gringos en Miami. La Habana es latina. La Habana es afro. La Habana es comunista. La Habana está en crisis. La Habana está cansada. La Habana no aguanta más. Probablemente no podría vivir en La Habana pero acá estoy dejando el corazón.